Domingo Colombres - Titular de la Mesa de Lechería de Tucumán

La lechería puede y debe aportar al país mano de obra, agregado de valor y arraigo al interior. Sabemos que vale la pena producir, que la riqueza social que genera es inmensa. Ojalá en este país existieran más tambos; tendríamos menos problemas y mucho desarrollo en nuestros pueblos. Entiendo que los productores estemos cansados de que una actividad tan noble no tenga el premio que se merece, pero esta no es la manera de lograr resultados; así perdemos todos. Debemos dejar de lado ciertos egoísmos. No nos sentimos representados por las entidades que están generando este desorden.

Es importante aclarar a quienes repudian que se tire leche, que a los productores nos duele hasta el alma cuando tenemos que hacerlo. Dinero no nos sobra y ver cómo se va por la alcantarilla el esfuerzo de mucha gente, créanme, es muy frustrante, pero a veces no hay opción. Uno tiene la esperanza de que se destrabe el conflicto y hasta que eso suceda la leche se echa a perder o no hay más lugar en el tanque (a las vacas hay que seguir ordeñándolas). Sin embargo, hasta aquí en nuestra cuenca no se la tiró. Hoy, mediante el Ministerio de Desarrollo Productivo, estamos entregando leche pasteurizada para que sea distribuida según criterio de Desarrollo Social de la provincia. Sí vemos, con gran preocupación, que el conflicto no se destrabe. El daño que puede causar es muy grande. Pedimos cordura a las partes.